19 de diciembre de 2015

La Navidad boca arriba


Esta Navidad queremos proponerte:

Una divertidísima reconciliación con tus instintos asesinos más soterrados y el perfecto ejemplario para desatarlos, durante las fiestas, contra tu propia parentela.
Un extraño banquete en un Tokio nocturno, fragante y onírico, donde sustituir los archiconocidos manjares y villancicos navideños por hornadas de bollos y óperas de Wagner.
Unas singulares vacaciones en la época victoriana, desde donde vislumbrar un beso prohibido y trágico en los labios de la muerte.
Un golpe fortuito de azar, que altere por completo el derrotero de tu vida y te enfrente al ángulo muerto del espejo.
Una dosis de sano retiro en el cuarto de Gregor Samsa, donde refugiarse de lo irreal, del absurdo y de las reuniones familiares.
Una excursión colorista por una aldea austriaca, en la que Satanás te guíe a través de los oscuros entresijos de la condición humana.
Y, por último, nos gustaría ofrecerte un vale canjeable por un sueño de viajes, o tal vez por uno de amores, a elegir el que se prefiera de entre los que conforman nuestro variado y exhaustivo inventario.

¡Felices lecturas, felices fiestas!

Libros del Zorro Rojo

Libros en orden de aparición:

   

27 de octubre de 2015

La trilogía de Nueva York

Paul Auster
Tom Burns (Ilustraciones)















«Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan, nos volvemos cada vez más opacos para nosotros mismos, más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la linde que le separa de otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a sí mismo».

La aparición en 1987 de La trilogía de Nueva York marcó un nuevo punto de partida para la novela norteamericana. Considerada por la crítica como la obra consagratoria de Paul Auster, esta relectura experimental de la novela negra es el cimiento de su universo literario. Con una prosa elegante y depurada, labrada a partir de su poesía, engarza las piezas fundamentales de su escritura: la contingencia, la identidad y el interés por la exploración de la memoria.





















En conjunto, los tres relatos —«Ciudad de cristal», «Fantasmas» y «La habitación cerrada»— articulan una reflexión especular en torno a la creación literaria, la naturaleza del escritor y la confiabilidad de la voz narrativa, que expandirá sus raíces hacia su producción posterior.


Traducción: Maribel De Juan
Tamaño: 16 x 27 cm; 272 pp.; Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-944375-0-2
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Paul Auster

Nueva Jersey, 1947













«Toda vida es inexplicable —escribe Paul Auster—. Por muchos hechos que se cuenten, por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado.» Y, sin embargo, su condición de narrador quizá pueda explicarse a partir de La invención de la soledad (1982). El padre de Auster había muerto y atrás quedaban sus traducciones del francés, sus poemas como «puños cerrados», sus obras entre bambalinas como «negro» literario y sus estudios de literatura francesa, italiana e inglesa en la Universidad de Columbia. De su quehacer lírico había nacido una prosa elegante y depurada. La trilogía de Nueva York (1987) fue su obra consagratoria. En ella, el azar lleva a los protagonistas a asumir distintas identidades dentro de una compleja arquitectura narrativa de espejismos metaficcionales, una pesadilla urbana teñida de enfermedad, locura y fracaso. El Palacio de la Luna (1989) y Leviatán (1992), ganadora del Premio Médicis, son otras de sus obras más destacadas. En 2006 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras como reconocimiento a la renovación literaria que supuso la unión de las tradiciones norteamericana y europea. Para Auster, las palabras del célebre dramaturgo Peter Brook bien podrían definir la aspiración final de su obra: que posea a un tiempo «la intimidad de lo cotidiano y la distancia del mito, porque sin cercanía no es posible el sentimiento y sin distancia es imposible el asombro».

Tom Burns

York, Inglaterra, 1979














Desde que finalizó sus estudios de bellas artes en la Universidad de Kingston, el lenguaje visual de este joven ilustrador británico ha experimentado una notable evolución. En su proceso creativo, Tom Burns combina el uso de la fotografía y la pintura con diferentes técnicas digitales y de estampación. La versatilidad de su obra se extiende sobre los ámbitos de la publicidad, del diseño y de la ilustración editorial. Ha colaborado con distintas revistas y periódicos de Gran Bretaña y los Estados Unidos, entre los que destacan CNN, Boston Globe, The Financial Times y The Guardian. Además, ha desarrollado proyectos editoriales para The Folio Society. Entre los numerosos galardones que ha recibido por su trabajo de ilustración para La trilogía de Nueva York destaca el Premio de Oro, concedido por la Asociación de Ilustradores británica en 2008, y el Premio V&A al Mejor Libro Ilustrado, otorgado en 2009 por el Museo Nacional de Arte y Diseño de Londres. La crítica alabó el modo en que sus imágenes realzan «el retrato de la gran ciudad como un lugar de pérdida, un mundo incomprensible que se revela como la verdadera naturaleza de la existencia».

Asalto a las panaderías

Haruki Murakami















Kat Menschik (Ilustraciones)



«Cuchillo en mano, avanzamos por la calle a paso lento. Igual que en Solo ante el peligro. Los proscritos que van a enfrentarse a Gary Cooper. A medida que nos acercábamos aumentaba el olor del pan horneándose. cuanto más intenso era el olor, más se inclinaba la pendiente que nos conducía al mal…».





















Una noche, muy tarde, acosada por un repentino ataque de hambre, una pareja que apenas ha empezado a convivir y casi no tiene comida en casa decide salir a buscar un restaurante abierto donde poder saciarse. El hombre confiesa a su compañera que ya ha sufrido otro episodio similar en el pasado, resuelto con el asalto a una panadería, donde él y un amigo de la época pudieron comer pan hasta hartarse a cambio de recibir una imprecisa maldición y escuchar sin ganas la música preferida del panadero, fanático de Wagner. Desaforada, la pareja cede a la presión del hambre y sale a la noche de Tokio armada con una vieja escopeta, buscando el olor a pan.






















Esta historia, «Asaltar de nuevo la panadería», fue llevada al cine en 2010 por el mexicano Carlos Cuarón (The Second Bakery Attack, corto de diez minutos con Kirsten Dunst, Lucas Akoskin, Brian Geraghty y Sherry Gordon).

Traducción: Lourdes Porta


Tamaño: 16,5 x 24 cm; 64 pp.; Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-944160-7-1

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La metamorfosis

Edición especial centenario

Franz Kafka



Luis Scafati (Ilustraciones)

















«Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se encontró en la cama transformado en un insecto monstruoso. Estaba acostado sobre la espalda, que era dura, como acorazada, y levantando un poco la cabeza pudo ver su vientre convexo, color pardo, dividido por unos arcos rígidos; la manta había resbalado sobre esa superficie y solo una punta lo cubría todavía. Sus patas numerosas, de una delgadez lamentable en relación con el volumen del cuerpo, se agitaban frente a sus ojos».


















Así comienza una de las ficciones más célebres de la literatura del siglo XX. Pieza clave dentro de su producción literaria, La metamorfosis es una vasta y vívida pesadilla donde gravita una intensidad ejemplar. Las ilustraciones del gran artista argentino Luis Scafati recrean admirablemente los peculiares ambientes y tortuosos personajes de este relato, invitando al lector a una aventura memorable. 


















Con motivo del centenario de su publicación, Libros del Zorro Rojo ofrece esta edición especial que, merced a su presentación, añade un valor singular a la traducción de César Aira y las ilustraciones de Luis Scafati. Su trabajo sobre este clásico ha sido objeto de varias exposiciones en Latinoamérica y Europa que lo han reconocido como una de las mejores interpretaciones gráficas realizadas sobre la angustiosa historia de Gregor Samsa. Desde su aparición en Libros del Zorro Rojo, se ha traducido y publicado en numerosos países de Europa y Asia; ahora, con esta nueva edición, queremos rendir homenaje al escritor «cuyo mundo —en palabras del crítico alemán Walter Benjamin— es un teatro universal».

Traducción: César Aira
Tamaño: 20,5 x 30,5 cm;
Cartoné encuadernado en tela con funda
ISBN: 978-84-944160-6-4
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22 de octubre de 2015

Robinson Crusoe

Daniel Defoe 














Carybé (Ilustraciones)





















«Cierta mañana, a eso del mediodía, yendo a visitar mi bote, me sentí grandemente sorprendido al descubrir en la costa la huella de un pie descalzo que se marcaba con toda claridad en la arena. Me quedé como fulminado por el rayo, o como en presencia de una aparición. Escuché, recorriendo con la mirada en torno mío; nada oí, nada se dejaba ver. Trepé a tierras más altas para mirar desde allí; anduve por la playa, inspeccionando cada sitio, pero nada encontré como no fuera esa única huella».



Flaco, de ojos grises, nariz aguileña, mentón afilado y con un gran lunar junto a la boca. Así perfila Virginia Woolf la enigmática figura que se esconde tras Robinson Crusoe, Daniel Defoe, quien además de polémico escritor, fue un pésimo negociante y un espía de lealtades cambiantes. En la primera edición del libro, impreso en Londres el año 1719, ni siquiera aparecía como autor en la cubierta: debía entenderse como un libro de memorias redactado por el propio náufrago.


















Escrita en una época en que la literatura de aventuras perseguía un objetivo moralizante, la obra parece estar lejos de ser indiferente a esa exigencia. Así, Robinson Crusoe da forma a la historia de un héroe que podría encajar en el modelo bíblico de desobediencia, castigo, arrepentimiento y liberación; por eso consideró, en palabras de Italo Calvino, «la Biblia de las virtudes mercantiles, la epopeya de la iniciativa individual». Sin embargo, aún hoy la moraleja resulta ambigua: pese a que en las primeras páginas el padre de Robinson le recomienda encarecidamente que olvide su desatinado afán de navegar y se haga cargo de los negocios familiares, su desobediencia le conduce tras un angustiado periplo a la riqueza y buenaventura.


















A partir de una realidad histórica, pues era costumbre en la época abandonar a su suerte a un navegante en una isla desierta por razones disciplinarias, y de la experiencia real del náufrago Alexander Selkirk, nació Robinson Crusoe, la obra literaria más leída durante el siglo XIX. En 1902, cuando Georges Méliès la llevó al cine, trascendió la literatura por primera vez, a la que seguirían muchas otras adaptaciones. Así, la obra de Defoe «poeta de la paciente lucha del hombre con la materia, de la humildad, dificultad y grandeza del hacer» había nacido un arquetipo de la literatura universal.



















En 1945 la editorial Viau dio al mundo una edición excepcional de Robinson Crusoe que contó con una primera tirada limitada de ochocientos ejemplares. La obra de Daniel Defoe, padre de la novela inglesa, se unía para siempre a la primera traducción literaria de uno de los mejores escritores latinoamericanos de todos los tiempos, Julio Cortázar, quien ya venía traduciendo desde 1937 para la revista Leoplán. Ambas, además, se enlazaban a la obra del consagrado artista argentino-brasileño Héctor Julio Páride Bernabó o Carybé, que a más de setenta ilustraciones en blanco y negro sumó nueve láminas a color que dotaron de un valor único a la edición.

















Como Robinson, que solamente logró encontrar sosiego en aquella isla su isla, Carybé, nacido en Argentina descubrió en Bahía, en su caudal inmemorial, el único terreno posible donde labrar su identidad.


Traducción: Julio Cortázar
Tamaño: 18 x 24 cm; 592 pp.; Cartoné con lomo suizo
ISBN: 978-84-944160-4-0
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Daniel Defoe

Londres, 1660 - 1731













La misma fatalidad que guió los pasos de Robinson Crusoe puede entreverse en los inciertos vericuetos por los que transcurrió la vida de Daniel Defoe: fue un pésimo negociante, un polémico escritor y un espía de lealtades cambiantes. Abandonó la carrera eclesiástica que su padre le había encomendado para dedicarse al comercio y realizar frecuentes viajes por Europa. Tras fracasar en los negocios —tan variopintas fueron sus inversiones como desmesuradas sus deudas—, estuvo a cargo de su propio periódico. A los sesenta años publicó su primera obra de ficción, Robinson Crusoe, que escribió en apenas dos meses. Basada en la historia real del náufrago Alexander Selkirk, fue la segunda obra más leída durante el siglo XIX (después de la Biblia). Admirado por Edgar Allan Poe y Virginia Woolf, Defoe es, para James Joyce, «el primer autor inglés que crea sin modelos literarios, sin adaptar las obras extranjeras», y por ende, el padre de la novela inglesa. Cuando regresó a Inglaterra —sueña Jorge Luis Borges— Selkirk (o Robinson) no podía olvidar aquel otro «yo» que se había quedado en la isla desierta: «¿Y cómo haré para que ese otro sepa / que estoy aquí, salvado, entre mi gente?».

Carybé

Buenos Aires, 1911 - Salvador de Bahía, 1997













La trayectoria estética y vital de Héctor Julio Páride Bernabó estuvo siempre marcada por un afán indagador y peregrino. Tras cursar bellas artes en Río de Janeiro, regresó a Buenos Aires, donde coincidió con Julio Cortázar en El Diario. Allí se unió al Grupo de Salta, cuyos integrantes orientaban su mirada artística hacia las culturas indígenas y afroamericanas. Carybé, que ya había perdido entonces todo interés hacia las experimentaciones vanguardistas, comenzó a viajar por Sudamérica —recorrió la selva del Chaco, Bolivia y Perú— y a reconocerse en un modo de ser más autóctono, caracterizado por la veneración de la madre tierra y la trascendencia del carnaval. Sin embargo, fue en Bahía (Brasil) donde se embebió en todo un torrente de cultos, tradiciones y legados artísticos que encauzó hacia su propia creación y que asumió como parte de su identidad. Enamorado de sus paisajes y sus gentes desde su primera visita en 1938, a los cuarenta años se radicó en Salvador, donde, en palabras de Jorge Amado, «echó raíces tan hondas como ningún ciudadano allí nacido y amamantado. Bebió con avidez esa verdad y ese misterio, e hizo de Bahía la carne de su carne y la sangre de su sangre».

2 de septiembre de 2015

La Isla del Tesoro. Nueva Edición

Robert Louis Stevenson















Ralph Steadman (Ilustraciones)

«—Livesey —dijo el squire—, va a dejar inmediatamente de hacer sangrías y recetar curas para la gripe. Mañana salgo para Bristol. Dentro de tres semanas…, ¡qué digo tres semanas!…, de diez días…, tendremos el mejor barco, sí señor, y la mejor tripulación de Inglaterra. Hawkins viene de grumete y ¡qué grumete vas a ser, Hawkins! Usted, Livesey, médico de a bordo; yo seré almirante. Llevaremos con nosotros a Redruth, Joyce y Hunter. Tendremos vientos propicios, travesía rápida y ninguna dificultad para encontrar el lugar, y después dinero hasta hartarnos…, hasta revolcarnos en él…, hasta para despilfarrar durante toda la vida.

—Trelawney —dijo el doctor—, iré con usted, y le aseguro que también irá Jim, y tenga la absoluta convicción de que nos será de mucha ayuda. Solo hay una persona a quien temo.

—¿Y quién es? —gritó el squire—. ¿Cómo se llama ese canalla?

—Usted —replicó el doctor—, porque no puede sujetar la lengua. No somos los únicos que sabemos de este documento».



«Amo a Stevenson porque vuela», dijo en una ocasión Italo Calvino sobre «el narrador de historias» o Tusitala, como le llamaron los nativos de Samoa. Prolífico escritor y maestro de maestros –deudores de su prosa son, entre otros, Joseph Conrad y Jorge Luis Borges–, no sería hasta sus treinta años, durante un verano lluvioso en las Tierras Altas de su Escocia natal, cuando imaginaría la trama de La Isla del Tesoro mientras jugaba a pintar un mapa con su hijastro, Lloyd Osbourne. Aunque la obra se publicó originalmente por entregas entre octubre de 1881 y enero de 1882 en la revista para jóvenes Young Folks bajo el pseudónimo de Captain George North, no vio la luz como libro hasta un año después. 














De corte iniciático e itinerante, así como fuertemente influida por autores de la talla de Washington Irving, Edgar Allan Poe y Daniel Defoe, la novela revela el periplo hacia la madurez de su protagonista. En ella, un misterioso marino se esconde en la posada Almirante Benbow, y desde el momento en que el joven Jim Hawks se apodera del mapa de una isla desierta donde aguarda una fortuna en oro robado, nada volverá a ser lo mismo. Jim, Squire Trelawney y el doctor Livesey se embarcan junto al capitán Smollet en la Española; pronto descubrirán que la tripulación está formada por villanos y filibusteros a las órdenes de John Silver, cocinero y pirata a bordo, quien también codicia el tesoro. 



Libros del Zorro Rojo recupera en rústica la histórica edición de este clásico de aventuras, publicada en Gran Bretaña el año 1985 por la prestigiosa editorial Harrap & Co., en la que las magistrales ilustraciones del célebre artista inglés Ralph Steadman recrean con intensidad el vigor prosístico de la obra de Stevenson

16 x 24 cm, 312 pp, Rústica con solapas
ISBN: 978-84-944160-1-9

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4 de agosto de 2015

Entrevista con Henning Wagenbreth
















Autor de novelas gráficas, de cómics, ilustrador, etc. Hay tantas etiquetas..., pero ¿cuál crees que es la que realmente se te debería aplicar? 

Un novelista gráfico narra lo que parece ser una historia seria en imágenes. Los dibujantes de cómic se relacionan normalmente con una cultura trivial o underground. El ilustrador añade dibujos al texto. El tipógrafo diseña los tipos de letra. El diseñador gráfico compone la imagen y el texto en diferentes tipos de medios. Los productos se ofertan en una edición limitada y hechos a mano, como una producción en masa o en pantalla. Pero también está el animador o realizador de películas de dibujos animados, quien dota a las imágenes de movimiento; el escenógrafo y el artista callejero. Todas estas profesiones están íntimamente relacionadas. 

¿Y qué eres tú? 

Diría que un poco de todo. Prefiero la variedad. Me describiría como un «decatleta gráfico», si existiese una cosa así. He diseñado sellos para el servicio postal alemán y vallas publicitarias para la Kiel Week. Amo tanto los espacios teatrales como mis proyectos editoriales. He creado contenido animado y soy un apasionado de la tipografía. Pero ¿puedo contarte un secreto? Rara vez leo novelas gráficas. Normalmente son muy largas y contienen demasiada información. La verdad es que prefiero leer una novela.




















Entonces, ¿todo depende del gusto personal? 

No, el gusto personal es una categoría difícil. Se dice normalmente que las novelas gráficas son para los adultos y los cómics para los niños. Cuando se trata de arte y literatura, los adultos desean algo más. Los niños son extremadamente directos a este respecto. Si el libro no les engancha entonces lo dejan a un lado. Eso es por lo que me parece un reto mucho mayor el dibujar para niños. 

¿Podrías explicarlo? 

Hace poco escuché una encantadora anécdota sobre el libro El pirata y el boticario. La violencia juega un papel principal en este libro y esto resultó controvertido para los críticos. Tras una lectura en el Día de la Lectura de Alemania, un escolar dijo: «Buena historia», a lo que un amigo respondió: «Sí, pero no es para niños». 





















Tu libro Luna y lucero del alba fue galardonado con un premio por la Fundación del Libro de Arte, que lo reconoció como el libro más bello del mundo en el año 1999. En este caso ilustraste una historia de Wolfram Frommlet. ¿Es esta la norma? ¿Uno narra, el otro ilustra? 

Sí y no. Hay proyectos y proyectos, pero en cierta medida tienes razón. Un caso típico en el mundo de la edición de libros ilustrados es aquel en el que a un manuscrito se le busca un ilustrador. Así es como comencé mi trabajo, aunque ahora suelo ser yo quien aporte las ideas para un libro. Normalmente no me gusta nada trabajar el «caso típico» (risas). Cuando he desarrollado el proyecto de un libro al setenta o al ochenta por ciento se lo envío a los editores.





















Volviendo al tema de la tipografía, ¿qué quieres decir con «pasión por la tipo»? 

Que yo diseño y digitalizo mis propias fuentes, lo que permite que puedan usarse digitalmente. ¿Conoces el Prater, el parque más antiguo de Berlín, en Prezlauer Berg? Fuimos nosotros los que diseñamos su identidad gráfica, por ejemplo. Así, el jardín tuvo su propia tipografía, la conocida como Prater. En lugar de emplear una Times New Roman o una Arial, creamos una fuente original y diseñada manualmente. 















Como profesor en la Universidad de Artes de Berlín, ¿cuándo sabes que has detectado el talento en un estudiante?

Buena pregunta. Diría que lo sé cuando alguien muestra un interés social y artístico por el mundo. Cuando tiene ideas y un don para la observación y la innovación, en lugar de limitarse a imitar o interpretar. Ser capaz de dibujar a la perfección no es suficiente. Uno tiene que lograr tocar el corazón y la mente de los otros. Todos estos elementos combinados ofrecen un gran potencial. 



¿Cuánto es talento y cuánto es trabajo manual? 

Como siempre, es la combinación de ambos lo que importa. Hay mucho que se puede aprender: perspectivas, pensamiento espacial, técnicas o aplicaciones multimedia, por ejemplo. La curiosidad, el entusiasmo por la experimentación y el trabajo duro tienen que traerlo los estudiantes. El potencial para el diseño y el arte de cada individuo se desarrolla durante el curso. 





















¿Qué recomendaciones les darías a los jóvenes? 

Prueba, ensaya, experimenta. Cuanto más pruebes diferentes enfoques y técnicas, mejor conocerás tus habilidades y gustos. También les diría que la práctica es esencial. Por ejemplo, fui becario en una imprenta y aquella experiencia me enseñó mucho, tanto en el plano técnico como en el experimental. Como becario puedes aprender cosas que no harías después bajo ninguna circunstancia. Mi consejo más importante sigue y seguirá siendo: haz algo que realmente te guste hacer. Esto te ayudará a superar los periodos de escasez en el futuro.

www.wagenbreth.de

video














La entrevista completa (en inglés) aquí: bit.ly/1I6AEnM

19 de mayo de 2015

Crímenes ejemplares

Max Aub















Ricardo Liniers Siri (Ilustraciones)



«¿Usted nunca ha matado a nadie por aburrimiento, por no saber qué hacer? Es divertido».


















«No hay tantos crímenes como dicen, aunque sobran razones para cometerlos» ⎯explica Max Aub en su prólogo⎯ y además, estas no suelen ser tan oscuras como creemos. Asesinar al que en vez de comer, rumia; a quien mira al techo indiferente mientras hace el amor o matar a alguien simplemente por aburrimiento, son motivos que pueden haber cruzado la mente de cualquiera de nosotros en alguna ocasión. 



Los Crímenes ejemplares son un compendio de testimonios anónimos que muestran los razonables y al mismo tiempo disparatados motivos que llevaron a sus autores a cometerlos. En este sentido, la de Max Aub no es sino una confesión más, que abre el libro: «Me declaro culpable y no quiero ser perdonado. Estos textos —dejo constancia— no tienen segundas intenciones: puro sentimiento».      
Todos conocemos al Liniers historietista por su tira cómica Macanudo, que comenzó a publicarse en 2002 en la Argentina y que hoy en día se edita en multitud de países. Cualquiera puede identificar su estilo aparentemente ingenuo o su uso del factor sorpresa como generador del humor absurdo, pero es otro Liniers el que descubrimos en las páginas de los Crímenes ejemplares. Sin perder de vista sus técnicas de composición siempre tradicionales ⎯la tinta china y la acuarela en lugar del dibujo por ordenador⎯ ni la experimentación constante que caracteriza su producción, Liniers abandona aquí su estilo más contenido para dialogar con los rasgos esenciales de la obra de Aub, para dibujar la violencia y hacerlo con violencia, pues sus trazos rápidos como cuchillazos en una atinada bicromía de rojo y negro acompañan la serie de brevísimos textos que componen los Crímenes.

















Impregnados de un potente humor negro y una fuerte irreverencia formal, Max Aub escribió estos crímenes a lo largo de muchos años. Puesto que fue quitando y añadiendo textos, prácticamente no existen dos ediciones iguales del libro. En ellos, lo grotesco del crimen se trabaja a través de la repetición creativa, como él mismo explica: «Siempre que pude evité la monotonía, que es otro crimen». 

















Leer, reír y reflexionar son un mismo fruto que madura a través de las páginas de este libro, compuesto no solo de crímenes, sino también de secciones tan variopintas como «De suicidios» y «De gastronomía», y que hemos querido cerrar, como corresponde, con la sección «Epitafios».





Tamaño: 16,5 x 24 cm; 96 pp.; rústica con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9432-848-0
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